Verdades y mitos de las Ventanas


Realizar falsas afirmaciones y engañar, para intentar convertir mentiras en verdades a fuerza de repetición, es una técnica utilizada por ciertos fabricantes de todo tipo de productos. Esta forma de “vender” en ocasiones da su resultado, ya que el consumidor, ante una falta de información que contradiga las mentiras, termina por creer estas afirmaciones. Vamos a abordar, de forma breve, las principales cuestiones que preocupan al consumidor a la hora de elegir una ventana y las verdades acerca de cada material.

¿CON QUÉ VENTANA AHORRARÉ MÁS?

La realidad en el ahorro: ¡Basta ya de afirmaciones absurdas y falacias! Como hemos publicado recientemente, un estudio del prestigioso laboratorio Tecnalia, basado en cálculos, no en teorías y mentiras, concluye que si se sustituye una ventana “vieja” por una nueva de cierta calidad se produce un considerable ahorro energético, independientemente del material elegido.

 

La única verdad demostrada es que si cambiamos nuestra vieja ventana por una de aluminio o pvc, con similares características, el ahorro energético que conseguiremos será prácticamente igual pero, ¿qué ocurrirá con el paso del tiempo?

Llevamos tiempo escuchando o leyendo auténticas barbaridades acerca de esto, como por ejemplo que el pvc es capaz de ahorrar muchísimo más que el aluminio, ¿cuánto? la cantidad que se le ocurra al que hace la afirmación pero, ¿de dónde sacan estos números? Ese es el problema, la manipulación que se hace de la información. Para las comparativas utilizan, por ejemplo, una ventana de aluminio de hace 40 años contra una de pvc actual, ¿resultado? efectivamente, esa ventana de aluminio es mucho menos aislante pero, ¿por qué no comparan esa misma ventana de aluminio con otra de pvc de hace 40 años?

¿CUÁL ES LA VENTANA MÁS DURADERA?

Nos volvemos a remitir a pruebas y no a afirmaciones sin fundamento. Actualmente, todavía existen ventanas de aluminio que tienen más de 70 años sin sufrir prácticamente alteraciones, ¿pueden otros materiales afirmar esto?

Una ventana de pvc necesita un refuerzo, normalmente de acero, para poder “sujetarse” y no deformarse alarmantemente.

¿Qué resiste más, un metal o un plástico? Porque el pvc es ni más ni menos que un plástico.¿Has visto alguna vez, por ejemplo, coches de plástico?

¿CUÁL ES MÁS BARATA?

Un gran error a la hora de valorar un producto es tener en cuenta solo el precio de compra actual. Para analizar si algo es “barato” debemos tener en cuenta otros factores como el mantenimiento, el deterioro y la durabilidad. Debemos plantearnos cuestiones adicionales, ¿Cuánto quiero que me dure la ventana?, ¿estoy eligiendo un material que mantenga intactas sus cualidades en el futuro? Es lógico pensar que cuando instalamos una nueva ventana en una vivienda, queremos un producto que tenga gran duración sin sufrir alteraciones, con un sencillo mantenimiento. Está claro que una ventana de aluminio durará mucho más en el tiempo manteniendo intactas sus cualidades.

Cuidado porque a veces lo “barato” sale muy caro.

¿CUÁL ES MÁS SEGURA?

Respecto a la seguridad vamos a centrarnos en dos aspectos clave:

  • La dureza
  • La resistencia al fuego

Si nos centramos primero en la dureza, es indudable que el aluminio, empleado por ejemplo para construir coches, aviones o barcos, es muchísimo más duro y resistente que el plástico.

¿Y en caso de incendio? Pues lógicamente sucede lo que estás pensando, el aluminio aguanta elevadísimas temperaturas mientras que el pvc, como buen plástico, se deshace con alarmante facilidad.

¿CUAL ES MÁS RECICLABLE?

Otra manipulación de la realidad. ¿Que el pvc se recicla? Si, efectivamente pero, ¿cuántas veces? Para ver hasta qué punto una ventana de pvc reciclado no es de calidad, basta con decir que los propios fabricantes de pvc no pueden fabricar una ventana nueva solo con pvc reciclado, ¿por qué?

Sin embargo, el aluminio es un material 100% reciclable tantas veces como sea necesario sin perder nada de calidad.

¿CUAL ES MÁS SOSTENIBLE?

En primer lugar, debemos indicar qué significa sostenible. La Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992 acuñó la definición contenida en el informe de la Comisión Brundlandt, encabezada por la primera ministra noruega del mismo nombre, que había recibido el encargo de la ONU de redactar un primer informe:

Se llama desarrollo sostenible a aquél desarrollo que es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras generaciones.

Aluminio: El aluminio es relativamente muy abundante en la corteza terrestre, según la mayoría de estimaciones puede llegar a suponer un 8% de la misma, es un recurso prácticamente inagotable, pero es que, además, es 100% reciclable y puede reciclarse indefinidamente para obtener los mismos productos: Se calcula que el 70% de todo el aluminio fabricado por la humanidad desde que se descubrió este metal a finales del siglo XIX, sigue estando en uso. Y su reciclaje es eficiente desde el punto de vista económico y medioambiental. Fabricar ventanas de aluminio también puede ser sostenible.

PVC: El petróleo, ingrediente imprescindible del policloruro de vinilo (PVC), es, por el contrario, un recurso limitado. Las estimaciones más optimistas nos dicen que el planeta Tierra tiene reservas de petróleo para 50/55 años. Y no hay más. Además, el petróleo no se recicla: no podemos volver a obtener petróleo de los residuos de petróleo. Llegará un momento en que no se pueda obtener más PVC, por lo que la fabricación de ventanas de este material, que hoy es claramente insostenible, llegará a ser imposible.

 

 

MejordeAluminio.com

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